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| Photo: (c) Joel Brodsky |
Morrison, el Rey Lagarto, murió en París en 1971 cuando tenía sólo 27 años, hoy hace 40 años.
Sin embargo no es un dato tan conocido saber que antes de llegar a ser una leyenda, antes de ser un conflictivo mito del Rock fue un incansable poeta. Morrison, hijo de un militar americano, dibujaba, escribía y era un lector empedernido desde muy joven. Con 18 años abandonó su hogar fue a la universidad, estudió cine y se dedicó con pasión a la poesía y fue a través de la música como logró difundirla, enriquecida o empañada, con la visión distorsionada que las drogas psicotrópicas le provocaban.
Su evolución al frente de The Doors y ya fuera de la banda, cuando el grupo estaba en pleno apogeo, es toda una historia por si misma, repleta de escándalos, arrestos, psicodelia, más poesía y mucha más drogas, hasta que esos excesos parece que le condujeron a un triste final, aparecer muerto en la bañera de su piso de París, aunque existen "teorías" de que dicha muerte jamás se produjo.
En torno a su extraña muerte, puesta en duda, han surgido muchas especulaciones. Citan diversas biografías, que existen declaraciones que aseguran haber visto al Rey Lagarto en un café de París, o en varios sitios de mala reputación de Los Ángeles, vistiendo un atuendo de cuero negro, y que incluso una persona que decía ser Jim Morrison y vestido como él, obtenía dinero mediante cheques a su nombre y tarjetas de crédito todavía vigentes.
Las estrambóticas teorías de muerte y resurrección cobran más protagonismo al incorporar a Morrison como uno de los miembros de honor del desdichado Club 27, un siniestro grupo de artistas del rock todos ellos fallecidos con 27 años, por lo general como consecuencia a abusos de alcohol, adicción a las drogas y, en algunos casos, suicidios o accidentes de tráfico, la mayoría de las muertes bajo extrañas circunstancias. superstición es que los músicos de este famoso "Club" tenían una deuda pendiente con el "diablo", ser que ayudo a estos alcanzar la fama e influencia lograda por ellos. Además a todos ellos se les encontró un encendedor blanco en sus bolsillo.
Rumores, intereses, estafadores, todo ello bulos imposibles de comprobar, sean lo que sean, patrañas o no, ayudan a mantener a la leyenda viva,... provocan así, que no se extinga la llama del espíritu del poeta.
Ray Manzarek, teclista de The Doors, declaró en una ocasión:
“Si existe un tipo capaz de escenificar su propia muerte –creando un certificado de muerte ridículo y pagando a un doctor francés– , poner un saco de ciento cincuenta libras dentro del ataúd y desaparecer a alguna parte de este planeta –África, quién sabe– ese tipo es Jim Morrison. Él sí sería capaz de llevar todo esto a buen puerto”.
(...)
(Estribillo 1):
Sabes que sería falso
Sabes que sería un mentiroso
Si te dijera...
Chica, no podríamos llegar más alto
Vamos nena, enciende mi fuego
Vamos nena, enciende mi fuego
Intenta incendiar la noche.
(Estribillo 2):
El momento de dudar ha pasado
No hay tiempo para revolcarse en el lodo
Inténtalo ahora, simplemente podemos perder
que nuestro amor se convierta en una pira funeraria
Vamos nena, enciende mi fuego
Vamos nena, enciende mi fuego
prueba a incendiar la noche.
(Estribillo 2)
(Estribillo 1)
Intenta incendiar la noche...
............
"La muerte hace ángeles de todos nosotros y nos da alas donde teníamos hombros, suaves como garras de cuervo".
James Douglas Morrison, Jim Morrison (1943-1971). Poeta, cantante y actor estadounidense, vocalista y líder de The Doors.
