Sencillamente un espacio terapéutico donde reflexionar, debatir y compartir con cierta ironía, y a quien le pueda interesar, mi percepción de la vidaa través de reflexiones al más puro estilo personal, aderezadas con buena música -y letra traducida, a veces de forma libre-. Nada o todo de lo aquí publicado responde a la casualidad, ...¿O sí?. Las casualidades NO Existen.
Sí, sí, como suena, gerundio del acto de evacuar el viente en perfecto castellano, hacer popó para los más cursis o defecando en sentido más serio y respetuoso, el caso es que poner en casa un WC, inodoro, o como mierda lo que quieras llamar de diseño, trae como consecuencia que si por los años o a causa de una rotura le tienes que cambiar la tapa, al módico precio de 81 € y 15 € más ponerlo, te percates de que hay mierdas que se valoran a precio de oro, y si no te gusta bailas.
Y no lo digo por nada. ¿O sí?.
El caso es que no sé qué va antes o es mejor, si el huevo...
Rudy y Ruymán
Vs.
Enrique Iglesias
(...) "Si un perro caga en el sitio adecuado de la acera adecuada, mil suelas al día plebiscitan su mierda. El sueño de cualquier autor."
Tony Duvert (1945-2008). Escritor y filósofo francés.
Seguimos de aniversarios. Si ayer celebrábamos los cumpleaños de John Coltrane, Bruce Springsteen, el gran Ray Charles, o tristes efemérices como la muerte de Pablo Neruda, hoy se cumplen dos décadas de la publicación de un álbum antológico: Nevermind.
Sí, cómo suena, ...¡Y cómo suena!, hace 20 añosNirvana publicó, un 24 de septiembre, el disco que los catapultó, se expandió como la pólvora, un boom que revolucionó el Grunge y lo convirtió en millonarios niños malos, algo que pareció vaticinar su portada, los convirtió en leyenda.
El álbum arranca con esos cuatro acordes que se repiten a lo largo de ese himno, Smells like teen spirit (ver aquí) que no es más que el desayuno de un trabajo al que no le sobra ninguna canción. Ya un clásico, un himno de una generación que recuerdo oír en los locales que seguían las tendencias musicales más pioneras o alternativas.
Leía el año de la contraportada y no me lo creía... ¡20 años!, ¿ya?, ¡Huele a broma!