n un lugar de la
Comunidad Valenciana, de cuyo nombre no quiero (ni debo) acordarme, no ha mucho tiempo que vivía un “hidalgo” de los de despacho en
wengué, costumbre antigua, favor flaco y
Mercedes corredor; ...o bien, EREse una vez, en un mundo fantástico hace tantos años , EREse una vez que se ERE…
Da igual como empiece el
cuento, que no es
chino, ni tampoco tiene final feliz, ni se comen perdices, ni existen princesas y príncipes bailando entusiasmados bajo la luna de
Valencia, pues esos ya se fueron, incluso algunos a mejor vida. Esta narración es la purita y crudita realidad de lo que en su momento llegó a ser un “
Holding” de proyección
internacional, para pasar a ser un corredor de fieles reses camino de convertirse en carne picada.
El
cuento de hoy se remonta más allá de
12 años , como el de los buenos güisquis (mejor escribirlo en castellano, que no en “internacional”, y ya se entenderá el porqué). Una historia de ensueño, esfuerzo y dedicación personal por un proyecto en el que un colectivo de gente de edad media bastante joven, creyó con ilusión y quiso embarcarse en un propósito común, para formar parte de algo grande y que así llegó a ser, para que luego acabara en manos de otros y se dejara morir.
Con una empresa -definición que proviene de emprendedor- de algo más de 60 trabajadores, se fue poco a poco, año a año, tacita a tacita,
erre que erre y con tesón, avanzando hasta posicionarse y pugnar en el
ranking de los mejores Grupos Empresariales de su sector y afines.
Se quería más, mucho más, y se logró. No era suficiente con diversificar el riesgo desplegando el paraguas de la marca en una maraña societaria dedicada a la promoción y construcción, inmobiliaria, concesión de itv, energías alternativas y renovables, industrias de reciclaje de componentes electrónicos, producción de aglomerado asfáltico, canteras, paisajismo, jardinería y gestion ambiental... A veces solos, otras en UTE o consorcio con otros grandes grupos empresariales, incluso se logró participar en la construcción de proyectos de grandes obras emblemáticas, pero …
Erre que erre, se siguió más y más, siempre adelante y quizá sin pensarlo mucho, alentados por bancos, nuevos amigos y socios de ocasión, que alimentaban el
ego de nuestro mentor.
Y así, llegamos casi al
culmen, a la nueva era, al climax y al gran
Plan Estratégico (manida definición de
consultor) provisto de delirios de grandeza, más aún… “
Vamos a ser Internacionales, vamos a crecer, vamos a profesionalizarnos, vamos...”.
Pídase y hágase su voluntad, pero
sin genios de lámpara maravillosa sino a golpe de talonario, incorporando al
verdadero "equipo", los profesionales, los gurús de los negocios y los idiomas, amén de convocatorias de
Consejos con Consejeros Independientes, bien fuera un representante artístico de una
waka-waka o bien un reputado catedrático de economía, todos ellos con un
complejo cometido: llegar en avión modalidad Business, ojear con desdén el informe copia del power-point mostrado, opinar nada, cuestionar (aunque solo con gestos) la exposición de cualquier intervención sensata que se haga, y alentar a volver a los tiempos de los
Reyes Católicos o del
Rey Sol, para desplegar un
Imperio donde nunca se ponga éste, pera eso sí, sin antes dejar de saborear el catering contratado para lo ocasión, y acabar de vuelta para casa, de nuevo en Business y con la minuta presentada.
Parafernalia,... toda; aportación,... ninguna, y para el resto de mortales, para los 60 y algunos más que fueron sumándose y sintiendo con orgullo los colores de la empresa que ahora son, es un día especial... "
¡Es que hoy hay Consejo!", ...Ooooh, se dice. Gran gesta.
El asesoramiento de los consultores externos se refuerza más si viene de la acertada visión de cualquiera de los “
Big Four” (
Deloitte, Price Waterhouse Coopers, Ernst & Young, o KPMG), además de las mejores firmas de
asesoramiento legal, que
erre que erre, animan los caminos a encauzar y orientan los cambios a provocar, en reuniones de
copa y puro de “primeros espadas”, mientras en realidad bajan a la arena imberbes becarios uniformados que, del pasillo al ordenador portátil, y del portátil al pasillo, redactan lo que pretende ser nuestro futuro sin preguntar mucho a los principales responsables implicados en el negocio.
Conclusión de la consultoría / auditoría: La táctica inversora de un grupo empresarial orientada por pipiolos inexpertos, otras tantas consultas a
Google, las reglas básicas del
Monopoly y los modelos de negocio estudiados en el máster recién acabado, eso sí, exquisitamente encuadernado y presentado en coloridas proyecciones. Todo al módico precio de una cifra cuyo primer número no es menor que 5, y seguida de 4 ceros.
La
liga además se configura con los
grandes fichajes, los galácticos, el equipo directivo que trae tras de sí un tarjetero pleno de contactos con los que proseguir su personal
cadena de favores, que más tarde volverán a intentar con otro nuevo incauto que le vuelva a fichar deslumbrado por su impresionante
curriculum y su precisa pronunciación de
inglés con acento de Illinois.
Y así,
erre que erre, se va
descapitalizando a la empresa, confundiendo cargo y responsabilidad con lucro personal y privilegios, orientando el esfuerzo hacia honestos intereses en pro de la compañía como conducir mejor coche que el otro, en cuestionar por qué tus llantas son mejores que las mías, llevar el móvil más pequeño cuando solo tenían función de móvil, y la
Blackberry más grande cuando el móvil es más que un teléfono, el portátil aún más pequeño si es portátil o la pantalla plana más grande si es de sobremesa, hoteles con gimnasio y/o piscina con más estrellas que el firmamento, y otro
iPhone para mi mujer, por favor; y así hasta que el ansia y las cuentas corrientes aguanten. Brochazos de vanidad unos a otros. Puñaladas traperas de otros a unos, comprobando siempre que la empuñadura del que se lleva clavado a la espalda tenga más piedras preciosas que los del resto.

El equipo de directivos no viene solo, el
pack es completo. La
imagen corporativa debe alentarse, reforzarse, atreviéndose con todo y magnificando más al ego. Hay que aparentar ser aún más de lo que somos (¿o quizá no es que no son conscientes de lo que realmente somos?).
El
César no solo tiene que serlo, sino parecerlo, así que “
¿Por qué no te compras otro avión, Sr. Presidente?, el que tienes no tiene suficiente autonomía para cruzar el charco, y es vital para nuestro desarrollo internacional”. Le siguen patrocinios de equipos de motociclismo, un barco de tropecientos de eslora con nombre de diosa hindú del conocimiento (curiosa ironía), y un despliegue de sucursales y filiales abiertas de forma aventurada, sin un estudio de mercado serio que le dé soporte más que el impecable análisis de presentación exquisita de la
Big Four, y la compra de un edificio singular y céntrico, metacrilato en la puerta y tarjeta para todos. Ya tenemos otra delegación abierta…
¡Bien!.
Y para rematar el cuento,
el lobo con piel de cordero: las
entidades financieras. "
¿Qué quieres ir a Marruecos, al Líbano, a Brasil? ¿Qué necesitas, 6? ...no hombre, no, toma 18. ¡Interesante proyecto, te lo financiamos!, ¡Qué bonito avión, por cierto!"... y así, hasta el infinito y más allá.
Pero en un lugar donde los cuentos hablan en términos de
páginas salmón, tartas de queso con arándanos y Caperucitas con pocos escrúpulos, no existen dulces abuelitas sino
muchos lobos y ningún leñador que te oiga gritar ni acuda a salvarte, pero sí con ganas de hacer leña, y ahí empieza el baile de máscaras y no de princesas…
...Surge una palabra,
la palabra:
“Gurtel”, y te incluyen en una trama absurda, tan "falsa" como indemostrable, sin ser conscientes, políticos ni medios de comunicación, de que acabáis de inyectar una
dosis letal para
cientos de trabajadores directos y
miles de puestos de trabajo indirectos
y sus familias.
No sois conscientes del
daño irreparable que habéis creado por el mero hecho de querer vender más periódicos o darle cariño al partido político al que sois afín. Es la crónica de una muerte anunciada.
El efecto se extiende imparable dañando todos los órganos, rápido, cancerígeno, y se desata un toma y daca entre los partidos que avivan más la llama dejando a la empresa
fuera de juego. La prensa habla,
sin criterio alguno aportando cifras falsas, mezclando datos de obras públicas con privadas, nacionales e internacionales, citando volúmenes de facturación y supuesto beneficio sobre contratos en los que la Administración Pública no es más que morosa y cuya deuda nos está masacrando, o listados de adjudicación de obras jamás iniciadas.
Las consecuencias: una injusta campaña de desprestigio y el castigo de sacarnos de las licitaciones a las que honorablemente nos estamos presentando, abocándonos a quedar fuera del tablero de juego para siempre jamás.
La prensa, supongo que se llama así por su ejercicio de
presión, prosigue difamando y favoreciendo la confusión, sin ser conscientes de estar colaborando en hundirnos más todavía, y que ningún organismo dependiente de un
partido ni el
otro, está dispuesto a adjudicarnos ninguna obra que lícitamente hemos ganado según el baremo del concurso, ya que temen salir feos en la foto. Eso es lo malo de
la Política, da igual su
color, que cuando se nada y se sabe nadar en lodo y
mierda, hay que sacudirse para ensuciar a los de alrededor y mantener impoluta tu tonalidad.
Lo que era un
castillo rosa y maravilloso que habitaba
una princesa se derrumba como un castillo de naipes, que es lo que siempre fue sin querer reconocerlo. ¿Nos ha dado la espalda la banca? ¿Dónde están ahora los amigos de ocasión? ¿y el partido que supuestamente favorecía y ayudaba? ¿y el partido opuesto que en la sombra se disculpa por la que ha liado?. No pasa nada, nueva auditoría de una
Big Four, y emisión de un acertado pronóstico que sería capaz de decir mi hija pequeña:
¡Están ustedes jodidos!.
…pero no pasa mucho tiempo, como narran los buenos cuentos, y aparece
un comprador, un loco inversor, un
Príncipe Azul que nos salvará del dragón de tan raro nombre para orientarnos, ahora sí, hacia un medido y preciso
Plan Estratégico de Internacionalización, Diversificación, adopción de Sinergias, y una reingeniería de puestos orientada a la retención del talento. ¡Cojones, estos
sí que saben!, ¡Ahora sí que estamos
salvados!. De nuevo otra
Big Four audita las cuentas, cuestiona el negocio, analiza su viabilidad, y da luz verde a la operación, para pasar a formar parte de un
Grupo Multinacional de verdad, del sector tecnológico y las telecomunicaciones, implantada en todo el mapa, como logró hacerlo el
Rey Sol, pero esta vez cotizando en
bolsa. Sí, la
CNMV, confundida hasta la fecha para muchos con las siglas de un sindicato o un todo terreno alemán.
No hace ni un año de esa historia de amor y los
directivos MBA han ido abandonando progresivamente el barco silbando aquello del
Río Kwai para llegar al otro lado, llevándose el portátil, el teléfono y el
iPhone de la mujer como parte de la negociación de salida, sus días correspondientes de indemnización más incentivos, y otras prebendas, que en mi opinión pueden metérselas
ahí donde el sol no brilla.
Poco a poco los galácticos, los
palmeros del Presidente, han ido descolgándose con su tarjetero de la cadena de favores bajo el brazo, previa llamada a su amigo de la
Big Four para anunciarle su salida y argumentar haber hecho todo lo que han podido, pero que sus caminos se encontrarán de nuevo y que
la Fuerza les acompañe.
A la deriva, sin dirección y tan solo tripulados por unos pocos, pero no suficientes, los problemas crecen y el grupo tecnológico (Papá comprador) no ha establecido su estrategia, ni se ha asomado a preguntar, probablemente porque las
comunicaciones o las
telecomunicaciones han fallado, y nuestros problemas, que ahora ya no son tan nuestros sino que lo son de los accionistas, han crecido hasta hacernos
encallar.
Cuentan las páginas especializadas y no de color rosa,
la culpa de todo, según denuncian los accionistas minoritarios agrupados para hacer piña, es de un fondo de inversión perteneciente a un banco japonés. Ellos son el "causante deliberado" de la situación de la compañía y de la "debacle" bursátil, de ellos es la total responsabilidad. Al final todo esto no ha sido un
cuento chino, sino
japonés... ¡para hacerse el
Harakiri!.
No hay ni quien entienda a la
bolsa, ni quien entienda a la
vida, pero esto es lo que hoy por hoy nos hemos encontrado. Prácticamente las mismas personas, y alguno más, que empezamos remando para hacer de ésto una nave a prueba de viento y marea, nos encontramos achicando agua, para salir con los camales mojados, no solo de agua sino también de
mierda.
Ayer se anunció en asamblea el
Expediente de Regulación de Empleo, que la empresa presentó a los trabajadores anteayer, un
E.R.E. que E.R.E. que fecta al
75% de lo que hoy por hoy queda de nosotros.
Pero que no, ni aún así podrán conmigo, sólo me han dado por arriba de la línea de flotación...
¡
Sobreviviré!.
Gloria Gaynor. "
I will survive" (
Love Tracks, 1978).
Siempre he comentado que si me saliera la Lotería y decidiera dejar la empresa, me encantaría entrar patinando por los pasillos con mallas o faldita, estilo aquella clásica patinadora del
anuncio de Martini, saludando desde los pasillos con postura de manita al estilo
Lady Di.
¿Premonitorio?
De momento, hoy que es
viernes, me iré feliz a casa
bailando y
patinando.
¡Buen fin de semana!,... si se quiere, solo es cuestión de proponérselo.
(I will survive!!!!).
(...)
Al principio, tenía miedo,
Estaba petrificada.
Seguía pensando
que nunca podría vivir sin ti a mi lado.
Pero luego, pasé tantas noches
solamente pensando en cómo me heriste.
Y me volví fuerte.
Aprendí a sobrellevarlo.
Y ahora vuelves
del espacio exterior.
Simplemente entré y te encontré aquí
sin esa mirada en tu cara.
Debería haber cambiado esa estúpida cerradura.
Debería haberte hecho dejar la llave,
si hubiera sabido, por sólo un segundo,
que volverías para molestarme.
[Estribillo:]
Oh, ahora vete,
Sal por la puerta.
Sólo da la vuelta ahora.
Ya no eres más bienvenido.
¿No eras tú
el que intentó dejarme?
¿Pensaste que me desvanecería?
¿Pensaste que abandonaría y moriría?
Pues no, yo no.
Sobreviviré.
Mientras sepa cómo amar, sé que estaré viva.
Tengo toda mi vida para vivir.
Tengo todo mi amor para dar.
Sobreviviré.
Sobreviviré.
Sí, sí.
Me llevó todas las fuerzas que tenía
No caerme en pedazos.
Estoy intentando arreglar las piezas
de mi corazón partido.
Y pasé tantas noches
compadeciéndome de mí misma.
Solía llorar.
Pero ahora, no me avergüenzo.
Y ya me ves
con una nueva persona.
No soy esa estúpida personita
aún enamorada de ti.
Y pensabas que simplemente pasarías de visita
y esperabas encontrarme libre.
Pero ahora estoy guardando todo el amor
para alguien que me ama.
[Estribillo]
.................
"El estatismo sobrevive saqueando; un país libre sobrevive por la producción."
Ayn Rand (1905-1982), filósofa y escritora ruso-estadounidense.
Fuente: "La virtud del egoísmo"