Sencillamente un espacio terapéutico donde reflexionar, debatir y compartir con cierta ironía, y a quien le pueda interesar, mi percepción de la vidaa través de reflexiones al más puro estilo personal, aderezadas con buena música -y letra traducida, a veces de forma libre-. Nada o todo de lo aquí publicado responde a la casualidad, ...¿O sí?. Las casualidades NO Existen.
Te observas al espejo y al echar la mirada atrás te asombras, el tiempo es una variable imparable; sin embargo hay cosas que no cambian por más años que pasen, antes y ahora, como cuando eras enano: siempre serás un "torpedo". ;) ¡Felices 16!
(...) "Todavía pienso en mí mismo como lo que era hace 25 años. Entonces me miro en un espejo y veo un viejo cabrón y me doy cuenta que soy yo."
David Tynan O'Mahony, conocido como Dave Allen. Cómico irlandés.
(...) "Sólo queremos que las paredes de la cueva se derrumben y el techo se caiga. La música está pensada para ser tocada lo más fuerte, cruda y potente posible, y patearé a cualquier persona a la que no le guste como lo hago".
Desde Casa Santonja a su grabación en directo en Rambleta, Jávea en Monto, que en di Bongo, que en el Congo; como si hay que ir a Jerusalén... Copa Ilustrada Band resultan im-pres-cin-di-bles, y los demuestran en cada directo, este próximo viernes 24/10 traerán a Valencia, su ciudad natal, todo el sabor del swing de los clubs en un clásico: la Sala Jerusalem de Valencia.
(...) "Una de las influencias más importantes para nosotros ha sido y es la de los grandes músicos de jazz de este pais y en especial de la Comunidad Valenciana, de los que aprendo cada día y que han dejado gran huella en mi carrera".
Copa Ilustrada Band in blue (35x27 cm). Acuarela: Sergio DS
Copa Ilustrada Band: Sonido cercano, reconocible, clásico, aparentemente vintage y al tiempo inalterable, con ricos matices de swing y capa alta de color. Muy elegante e intenso al oído sobresaliendo notas especiadas, balsámicas, aromas a jazz, a soul y a maderas finas de genuino crooner, apreciándose en el fondo un toque divertido pero apasionado por la música.
Un grupo muy amplio en escena con una gran estructura, notándose un elegancia innata muy bien redondeada. Una banda que evolucionará muy positivamente en su propia esencia, de gran personalidad. Perfecto acompañante para todo tipo de eventos, vibrante y amable. Temperatura de servicio adecuada al aforo, en cualquier caso y con buena compañía no dudarán en caldearla. ¡Salud!... por muchos años
Y decía yo que lo más grandioso siempre empieza por pequeñas cosas, y sin ir más lejos el pasado sábado 21 de junio tuvimos el honor de ser testigos de excepción en Espai Rambletade la la grabación en directo del primer disco de la banda valenciana con un directo impecable con colaboraciones de lujo como las de Celia Mur o Richard Kobena, que destilaba aromas a Dean Martin, Nat King Cole, Jobim, Sinatra, o Tony Bennett, justas dosis de romanticismo con adaptaciones de Spandau Ballet, de Sting e incluso un interesante arreglo de todo un clásico de Radiohead. Así son Copa Ilustrada Band, y aquí me tomo la licencia de sumarme como su humilde "Copa ilustrador".
Sólo es el principio, y ya es muy grande. Un auténtico placer para los sentidos haber podido formar parte de este sueño.
Photos: Sergio DS
(...) "Sólo se vive una vez, y de la manera que vivo, con una basta."
Francis Albert Sinatra, "La Voz" o Frank Sinatra (1915-1998).
Hay discos y artistas que no uno no se cansa de escuchar, saborear, de sugerir. Es el caso de esta obra maestra de Lloyd Cole (junto con los Commotions): "Rattlesnakes", su primer trabajo y auténtica joya del pop que incluye en el que con cada audición logras descubrir matices más dulces; absolutamente sugerente, tierno, envolvente, una efigie intemporal alejada a cualquier tendencia, algo verdaderamente difícil de conseguir después de haber transcurrido casi 30 años. Era 1984.
Siglo XXI. Ayer noche con rigurosa puntualidad británica atravesaba el local entre la gente una figura que podría ser un técnico de sonido, discreto sube a escena sin ruido perceptible, casi flotando con paso firme sobre unos mocasines claros que conjuntan a la perfección con el pantalón negro, la camisa blanca remangada y las canas que peina.
Sobre el escenario se le distingue sin admitir duda, el timbre inconfundible de su voz arropa a un discreto “Good evening” al tiempo que levanta del apoyo una de las dos guitarras acústicas, voz e instrumentos serán los únicos protagonistas de la sesión en acústico: es Lloyd Cole. Sin maquillaje, sin silla y a pecho descubierto, sólo una mesa auxiliar en la que descansan una mullida toalla y dos botellines de agua, no hay pantallas, juegos de luces ni artificios pero sí mucho arte. Delicado, mágico, viaja en un vaivén en el tiempo de su dilatada trayectoria musical acariciando las guitarras y modulando a placer la voz en una fusión fascinante, sugerente, profundo, como un baile íntimo.
El conjunto es una obra de minimalismo que lo llena todo, los focos fijos proyectan en una sombra chinesca en segundo plano su figura que abraza la guitarra y los menos elementos que hay en el escenario, su proximidad a tan sólo un par de metros aporta toda la calidez necesaria, su trato afable, distinguido, personal, la profesionalidad y experiencia de toda una vida de un icono de la música subido a los escenarios hicieron de la jornada un momento delicioso, no para destrozarte el corazón, sino para arrebatárnoslo dulcemente. Pura exquisitez.
1984:
Lloyd Cole & The Commotions.
"Are you ready to be heartbroken?" (Rattlesnakes)
2013, su nuevo y último trabajo, Standards, suena igual de fresco, sí más maduro y nada común, un trabajo que volverá a hacer época...
2013.10.10 Lloyd Cole (La Rambleta, Valencia). Ph.: Sergio DS
(...) Aparentando que has nacido de nuevo
Viviendo como un hereje
Escuchando discos de Arthur Lee
Haciendo que todos tus amigos se sientan tan culpables
por su cinismo
y la del resto de su generación
Ni siquiera el gobierno te va a parar ahora
Pero, ¿estás listo para tener el corazón roto?
¿Estás listo para tener el corazón roto?
Hinchado a tope de vitaminas
debido a toda esa formalidad
Dices que ahora eres tan feliz
y a duras penas puedes sostenerte
Aprendiendo en una librería,
si realmente lo que quieres es ir al grano
lee a Norman Mailer
o consigue a un nuevo marinero.
¿Está preparado para que te rompan el corazón?
¿Está listo para estar desconsolado?
¿Estás preparado para sangrar?
¿Qué haría falta?
¿Qué haría falta para borrar esa sonrisa de tu cara?
¿Está listo para...?,
¿estás preparado para sangrar?.
Lloyd Cole | Are you ready to be heartbroken? ----> (Lyrics)
Thanks for signing up, Mr. Cole ;)
...................... "Dios, si él (refiriéndose a Bob Dylan) es capaz de eso a los 73 años, quizás yo pueda componer mi Blood On The Tracks a los 52."
(...) "El jazz no se aprende necesariamente en la escuela. Muchos creen que el jazz significa simplemente subirse a un escenario y tocar lo primero que te viene a la cabeza y, cuando terminas, con un poco de suerte, los demás lo hacen al mismo tiempo."
(Wynton Marsalis, El jazz en el agridulce blues de la vida)
(...) Cada hombre tiene su lugar.
en su corazón hay un hueco,
y el mundo no puedo borrar sus fantasías.
Date una vuelta por el cielo
en nuestro barco de fantasía.
Todos tus sueños se harán realidad, de inmediato.
Y viviremos juntos
para siempre jamás.
Nuestras voces sonarán siempre, como una sola.
Cada pensamiento es un sueño
que discurre por una nube de humo.
Lleva la vida a nuestro reino de los hechos.
Date una vuelta por el cielo
en nuestro barco de fantasía.
Todos tus sueños se harán realidad, a kilómetros de distancia.
Nuestras voces sonarán juntas
para siempre jamás.
Todos nos amaremos, como uno solo.
Ven a ver la victoria
en una tierra llamada Fantasía.
Amando la vida como un nuevo reto.
Lleva tu mente a una libertad eterna.
Como uno solo.
Ven a ver la victoria
en una tierra llamada Fantasía.
Amando la vida, para ti y para mí.
Contemplando tu alma en éxtasis.
Encontrarás otro modo de vivir,
que te ha estado buscando.
Muchas vidas han llegado a ti.
Reconoce que es tu vida la que ahora está siendo observada.
Mientras permaneces en el juego,
la fantasía está reservada para ti.
Una resplandeciente luz a través de la cual se te verá.
Es tu día, tu brillante día.
Todos tus sueños se van a hacer realidad.
Mientras te deslizas, en tus zancadas por el viento,
como si echases a volar volar,
regala una sonrisa de tus labios, y di:
¿eres libre?, sí, lo soy.
Y voy por mi camino.
................. "Sólo la fantasía permanece siempre joven; lo que no ha ocurrido jamás no envejece nunca."
Johann Christoph Friedrich von Schiller (1759-1805). Poeta y dramaturgo alemán.
Ayer comenzó el breve ciclo del Festival Blues del IVAM, en Valencia, que se inauguró con una muy singular actuación: Bob Seeley & Lluís Coloma, dos pianistas especializados en Boogie Woogie, siendo el primero uno de los precursores y única leyenda viva de tan peculiar estilo, impulsor en los 40 y músico de la formación de Art Tatum, entre otros.
Bob Seeley cuenta con 83 años a sus espaldas y una energía, simpatía y vitalidad envidiables e innegable. Al llegar al local pocos minutos antes del recital, se intuía en la penumbra, con la luz suficiente como para distinguir tímidamente un traje a rayas y una gorra de béisbol que eran parte de la silueta de un músico no menudo, concentrado encogido frente a un piano y ensayando agitádamente una melodía. Eran los últimos ajustes de alguien que siente y forma parte de la música desde la experiencia de toda una vida.
Al otro lado Lluís Coloma, joven y auténtico virtuoso del piano pero con una dilatada carrera profesional al frente de este estilo y con el honor de ir de la mano de Bob, o más bien de las manos del maestro, para ofrecer conjuntamente su legado.
Un privilegio para una noche de jueves poder hacer un viaje en un recinto íntimo a lo más profundo de América a ritmo de Blues, Rock & Roll, Ragtime y Boogie Woogie con sólo dos pianos como máquinas de tiempo.
.............. "Para mucha gente el blues es algo sagrado y, cuando me encuentro con alguien que no lo entiende así, no descanso hasta convencerle."
Hace más de 20 años que un atractivo mulato neoyorquino irrumpía con fuerza en el panorama musical debutando con un lema que desde entonces porta por bandera: “Let Love Rule” (Deja al amor que gobierne), como una amalgama de rock, Rhytm & Blues, arrojo, sensualidad y un aire vintage que convertía la fórmula en un conjunto casi irresistible.
Ayer noche Lenny Kravitz abrió el frasco de las esencias en un concierto en Valencia en el que pudo y supo demostrar que el Rock ´n Roll no sólo no ha muerto como en otra época cantó, sino que vibran decibelios por todos los poros de su blanca y negra piel. El aforo no estaba completo, quizá por la crisis, tal vez por ser un día entre semana o una promoción torpe, pero los que pudimos asistir estábamos dispuestos a deleitarnos con un espectáculo que no decepcionó pese a los accidentes y el retraso de 20 minutos que las grandes estrellas parece que se pueden permitir.
Ahí salió un Lenny más guapo, más musculado y tatuado, más provocador, más negro, más espiritual, un Lenny más Hendrix y más cercano que supo lucir gafas de sol, músculo físico y escénico, dibujos en su piel, sexy, vaqueros y una amplia gama de guitarras, que demostró sin discusión posible ser un músico de raza. El concierto había empezado con potencia y en el tiempo del tercer tema desde que retiraron los bastidores, en los primeros minutos de “American Woman” el escenario quedó completamente a oscuras incluida la pantalla gigante trasera, aunque su música seguía sonando. Lo que en principio podía aparentar ser una cabriola escénica y parte del show se prolongó hasta intuir que era un serio problema técnico, sin embargo Lenny siguió con su espectáculo reclamando la luz en la brevísima pausa que hizo entre canciones exclamando un ”Where is the Light? Turn on the motherfucker lights!”, para seguir con un clásico que hizo iluminar las caras de todos los presentes, "It Ain't Over 'Til it's Over". No hizo falta nada más que su música, la iluminación parcial del pabellón permitía ver a los músicos como si fuese la función en el gimnasio de un colergio, los estribillos eran coreados con devoción, y los técnicos seguían trabajando en la resolución del problema. Alentó al público invitándonos a disfrutar de una fiesta íntima -“This is a house party”, dijo- no sin antes preguntar si estábamos bien antes de arrancar "Mr. Cab driver". En la pausa siguiente, más preocupado por sus fieles seguidores que por sí mismo, sin incomodarse por las circunstancias y entregado al espectáculo declaró no necesitar luces sino a su público –Valencia, we don´t need lights, all I need is you!, iniciando con furia su reciente "Black and white America" y transcurrido apenas un minuto empezaba a iluminarse la pantalla de fondo con una imagen con niebla que las cámaras captaban del grupo, para poco después restaurarse la normalidad al completo. Recuperadas luces y efectos, música, acción y delirio hasta el final.
La crónica de su total rendición a la música y a los fans quedaría en una anécdota salvo un hecho que no llego a distinguir si le hace más cercano y humano, o lo diviniza todavía más, un gesto que hasta la fecha nunca he visto en una actuación: En el bis y al final del concierto, una vez presentada su virtuosa banda, se sentó en el escenario con los pies colgando, cantando el estribillo e invitándonos a seguirlo, alargó las manos agradecido tocando a las primeras filas y para la sorpresa de todos saltó entre el público con el que seguía coreando su himno de paz y amor, cogió una niña entre los brazos, la besó, uso el teléfono móvil de sus fans para fotografiarse junto a ellos y abanderó su lema con la misma intensidad con la que debutó hace 20 años cantándolo con y entre el público, tocándolo, saludándolo, dejándose saludar, subido a hombros, mientras un grupo de guardaespaldas contenía la ola que se abalanzaba a su encuentro y con el que Lenny no dudaba en entablar relación. Se paseó por todos los rincones del recinto, se adentró entre la gente, se dirigió a una grada, a la opuesta, palmeaba las manos que se encontraba mientras su banda seguía con el estribillo, ofrecía el micrófono para que cantaran el estribillo, una generosidad ofrecida durante largos minutos fundido literalmente con todos, y tras regresar al escenario concluyó su “Let love rule” en un apoteósico final y una merecida ovación. “Lenny is god!” nos gritó pletórico un holandés que estaba junto a nosotros en absoluta comunión con lo que acababa de presenciar.
Consiguió lo que se propuso, salimos extasiados y con una agradable sensación de paz. ¡Love!
(...) El amor es tierno como una rosa
y el amor puede vencer cualquier guerra
Es hora de adoptar una postura,
Hermanos y hermanas, unir las manos
Tenemos que dejar que el amor dirija
Deja que el amor gobierne.
El amor trasciende cualquier espacio y tiempo
y el amor puede hacer que un niño pequeño sonria
Oh, no puedes ver
Esto no saldrá mal
pero debemos ser fuertes
no podemos hacerlo solos.
Tenemos que dejar que el amor dirija
Deja que el amor gobierne.
En el año 1979 Pink Floydpublicó un disco mítico que representa una alegoría de la vida en formato doble: The Wall.
Profundizar en el significado y metáfora narrativa de la vida de “Pink” como hilo conductor y la sociedad de este álbum conceptual no es mi idea, sin embargo sí el impacto que tal célebre obra maestra ha tenido en mi vida hasta el día de hoy.
12 tiernos años tenía cuando me quedé petrificado frente a una emisión en blanco y negro de la primera de las dos cadenas que emitía la televisión, observando absorto el ballet surrealista de Giorgio Aresu dentro de la programación juvenil Aplauso que hacía las delicias de los sábados tarde. El ballet interpretaba el tema más digerible del disco: "Another Brick in the Wall". Una danza surrealista de bailarines con máscaras que se retorcían al ritmo del estribillo pegadizo y un verso fácil de reconocer, provocador, insistente hasta desencadenar en un sólo de guitarra capaz de magnetizar a cualquier amante de las cuerdas distorsionadas. Me quedé delante de la televisión ante esos sonidos que me resultaron tan hipnóticos que me sedujeron sin tregua, era otro álbum de Pink Floyd que parecía distinto a los tres trabajos anteriores que ya conocía.
Al tiempo me hice con el doble vinilo y los pasé a cinta, así podía escucharlo en el radiocasete de la habitación, un ritual que repetí todas las noches durante mucho tiempo, y que sólo fallaba en muy contadas ocasiones para dar hueco a otro grupo, lo que era todo un privilegio para él. Noche tras noche, conforme pasaban los días, volvía a poner la cinta, mis auriculares y diseccionaba cada nota, cada sonido, cada efecto, hasta que conciliaba el sueño o sentía que los párpados caían, instante en el que pulsaba a tientas el botón de stop hasta el día siguiente, y así logré ser capaz de reconocer cada fragmento del disco, todos y cada uno de sus matices... hasta que llegó la obra maestra hecha película, la música materializada en imagen con nuevos sonidos que descubrir. ¡Eh!, era por entonces estas mismas fechas, hace exactamente 30 años. La película de Alan Parker fue la excusa para citarme con el grupo de casi quinceañeros en los que resplandecía sin ser consciente de ello la menor del grupo, Carmen, una preciosa joven que lograría encandilarme para siempre y aunque a veces jugó a ser cercana u otras esquiva, acabó siendo tal y como Radio Futura cantaba los versos de Poe: mi querida hermosa, mi vida, mi esposa.
Y seguí desgranando el disco por las noches, que escuchaba en formato CD ya a caballo de la nueva era, desmenuzando las letras, su estructura, sus pausas, el desarrollo de la trama de la historia, con la memoria de la película que lo hacía más clarividente, reflexionando en su significado, atinando en su lectura, así viéndola de nuevo hasta llegar a 11 veces a conciencia a lo largo de mi vida, y algún otro visionado parcial si la pillaba accidentalmente en televisión. Pura esquizofrenia.
Los años pasan. El 21 de julio de 1990se celebró con un macro concierto un hecho histórico, la caída del muro de Berlín, y cómo no lo vimos en directo dando saltos en el sofá emocionados por la relevancia de una nueva era y la magnificencia de un concierto épico: The Wall Live in Berlín. Claro está conforme fue publicado compré el disco, en este caso el vinilo pues el precio del CD resultaba para mi bolsillo desmesurado, y en cuando pude, el doble compacto.
Algunos años más tarde, 27 de Julio de 1994, Pink Floyd en plena gira de "The Division Bell Tour". En esas fechas trabajaba en una Ingeniería y había jornada intensiva, lo que favorecía salir antes. 16 horas la hora de partida y calor, mucho calor; itinerario de recogida del personal, repostaje -gasolina y víveres-, autopistas y destino Barcelona... paradas técnicas y entrada puntual al Estadio Olímpico.
¡El concierto absolutamente ES-PEC-TA-CU-LAR!, y en concreto este tema, como no "Confortably Numb" de The Wall, que me llevó propulsado a un plano cósmico superior, a una esfera pocas veces alcanzable; una actuación que me mantuvo literalmente extasiado. Iniciado el solo de guitarra de Mr. David Gilmour, uno de los mejores solos de guitarra de toda la historia sin ningún género de dudas, que logró elevarme a varios palmos del suelo hasta que las luces del escenario fundieron en negro...
A partir de esa breve pausa, solo eclipsada por furiosos aplausos, empecé a descender levemente y empecé a abrir los ojos.
Creí escucharla y "verla" con los ojos cerrados, o quizá fue el vínculo con mi alma ahí "arriba" quien lo hiciera, pues no recuerdo tocar el suelo, y se puede, doy fe, dato que habría podido confirmar también mi novia, mi querida hermosa, mi vida, mi aún no todavía esposa, que me bajó desde la nube lentamente de la mano para volver a tierra firme.
Concluido el concierto y tras una sufrida salida del estadio, bebida desesperada para rehidratarse -creo que la primera botella de agua de 1,5 l. duró unos 15 segundos-, y camino de vuelta a Valencia (autopistas, lucha contra el sueño y de nuevo las correspondientes paradas técnicas), ducha reparadora, un par de horas tirado en la cama rememorando (levitaba, bajaba, ...volvía a elevarme como un globo que pasea un niño), despertador (no hizo falta), y a las 8:30 a.m. puntual en la Ingeniería.
Conforme entré le dije al Gerente: "¿Sabes de dónde vengo?". "¿De dónde?". "De ver a Pink Floyd en Barcelona"...pausa. Respuesta firme: "¡Cabronazo!".
Hace tan sólo unos días mis hijos me regalaban la edición especial de The Wall (2011) con la excusa del día del padre, un triple CD que además de la edición remasterizada del original incluye grabaciones alternativas y maquetas previas a los cortes finales que me han hecho descubrir nuevas letras, otros sonidos y sorpresas que lo convierten en absoluta delicia dada mi particular devoción por este álbum que no puede ser fruto de la casualidad.
Mientras leía los créditos del dorso emocionado empecé a contar a mis hijos anécdotas y la síntesis global de toda la historia: “en cierto modo vosotros estáis aquí por este disco”, y al tiempo que relataba parte de mi encuentro con su madre me respondía Alvaroentre sonrisas y bromas... "bla, bla, bla -repitiendo algunas de mis palabras-, me has contado vuestra historia mil veces", instante en el que caí que mis memorias y yo estábamos siendo un ladrillo.
26 de Marzo de 2011
Hasta hoy, justo hace un año de un concierto mítico, legendario, de un intenso y sabroso fin de semana que merece rememorar tal y como fue, y en el que el reencuentro con Mr. Waters y la magia del momento nos encumbró de nuevo a los altares del cielo.
Las vidas se edifican pieza a pieza, bloque a bloque, ladrillo tras ladrillo, y la solidez de la construcción lo garantiza la calidad de la hilada anterior, lo regia y recia que ésta sea, lo cuidado del desnivel, fila a fila dando planeidad al conjunto, su correcto trabado hasta consolidar un todo lo suficientemente homogéneo y sólido como para perpetuarse en el tiempo y resistirlo.
Así es y así será, hasta el día que ya no quepa un ladrillo más y derriben mi personal muro. Ese día, el día de mi funeral, es obvio qué deberá sonar... ¿no?
(...) ¿Hola?
¿Hay alguien ahí?
asiente si puedes oírme.
¿Hay alguien en casa?
Vamos, ...ahora.
He oido que estás de bajón
Vamos, puedo aliviar tu dolor,
ponerte en pie de nuevo.
Relájate...
Necesito algunos datos, primero.
sólo hechos básicos,
¿Puedes enseñarme dónde te duele?
No hay dolor, te estás alejando.
humo de un barco distante en el horizonte
vuelves entre las olas,
tus labios se mueven, pero no puedo oír lo que dices.
Cuando era un niño tuve unas fiebres
notaba mis manos como dos globos.
Ahora vuelvo a tener esa sensación.
No lo puedo explicar, no lo entenderías.
Así no es cómo soy.
...me he quedado cómodamente dormido.
O.K...
Apenas es un pinchacito.
Ya no habrá más... ¡Aaaaaaaahhh!
Pero puedes quedarte un poco mareado.
¿Puedes ponerte en pié?
Creo que está funcionando. Bien.
Eso te mantendrá durante todo el espectáculo.
Vamos, es hora de irse.
Ningún dolor, te estás alejando.
humo de un barco distante en el horizonte
vuelves entre las olas.
tus labios se mueven, pero no puedo oír lo que dices.
Cuando era un niño tuve una visión pasajera,
la vi por el rabillo del ojo.
Me volví a mirar, pero se había ido.
Ahora no puedo poner el dedo sobre él.
El niño ha crecido, el sueño se ha ido.
y me he quedado confortablemente entumecido...
................ “Las barreras mentales por lo general perviven por más tiempo que las de hormigón”.
Herbert Karl Frahm (Willy Brandt), 1913-1992. Político socialdemócrata alemán.
Canciller de la Alemania Occidental, entre 1969 y 1974.
Como la propia web oficial de El Cigala cuenta, Cigala&Tango es el testimonio musical del concierto que Diego El Cigala ofreció en el mítico Teatro Gran Rex de Buenos Aires. Allí, músicos de las dos orillas del charco se juntaron en una noche muy especial que la prensa argentina se encargó de titular los días siguientes: “El flamenco y el tango se dieron la mano”, “Tangos y palmas con sangre gitana y un cantor único”, “Una invasión musical andaluza”.
Si fue capaz de poner en pie a todo el Teatro Gran Rex de Bueno Aires, que no habrá sido capaz de lograr Diego Ramón Jiménez Salazar, conocido como Diego el Cigala, en el XV Festival de Jazz en el Palau de la Música de Valencia... sencillamente elevarlo a la gloria.
Damos fe. Hemos podido estar ahí, formando parte de "ese público pá comérselo" como nos ha presentando tras su enorme sonrisa. Lo que ha empezado siendo una tarde gris, sofocante y cada vez más cerrada hasta dejar caer algunas gotas, se ha transformado una vez Diego y sus portentosos músicos nos han deslumbrado sobre el escenario con un espectáculo auténtico, una gran noche de pasión, emoción, arte, duende y magia, invadidos por la sensualidad del tango y el embrujo del flamenco, Lágrimas Negras, algo de Machín y volviendo a sus ancestros arrancándose con una Soleá, "es lo que hay...", ha dicho El Cigala.
Al salir, la noche volvía a ser gris. Lluvia de una tormenta de verano, pero daba igual.
Grandísimo Diego el Cigala. Poco más queda por añadir, sólo compartir tan maravilloso instante y decirte, con tus propias palabras pero con una risa difícil de repetir: "Buenas noches, ha sido un placer, se lo juro por mis hijos, Dios los guarde, ...y muchas gracias".
Diego el Cigala. "En esta tarde gris" (CIGALA&TANGO, 2010)
............... "Si la música es el alimento del amor ¡qué siga sonando!".