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| La Ley del Embudo. Ph.: Sergio DS |
Queridos señores políticos,
(perdón)
Queridos señores políticos...
(perdón)
señores políticos...
me dirijo a vosotros todos, ciudadanos como yo, como mi vecino, como cualquier lector de estas humildes líneas, a vosotros de un color y de otro, de un lado y del otro, de arriba y de abajo, azules, rojos y amarillos, pro o anti clericales, monárquicos, republicanos, pro otras civilizaciones y aparentemente civilizados, siempre en nuestra defensa y siempre enfrentados, y aunque este mensaje pueda perecer populista, vulgar, llano, poco argumentado y alimentado por el clima de incertidumbre, desconfianza e incluso en muchas ocasiones desesperanzado, dentro de todo lo que me gustaría hacerles
entender, que no hacer llegar porque seguro que cuentan con cientos miles de fuentes de información es, pura y llanamente que no soy ningún
imbécil. Insulta a mi inteligencia, si es que se supone que alguna tengo o conservo, que me hagan creer unos que no queda más remedio hacer lo que hacen, y el otro (los otros) acusando al primero de lo lamentable de sus decisiones que sin embargo serían idénticas si ocupasen su sitio; me parece asqueroso que se malgaste
su nuestro tiempo debatiendo cuestiones banales sin llegar a acuerdos fundamentales como es la sanidad o la educación para cambiarlas cada año, y mientras, nos desgastamos ante una bandera, un consulado u otra cuestión que a usted le importa y a mí no; me resulta insultante que, siendo claro que hay que adoptar determinaciones duras no sean capaces de identificar y ponderar cual es el sector más desfavorecido, porque siempre habrán afectados en una decisión, a alguien le tocará... y que callen, y que no den la cara, que no expliquen nada, y que se acusen mutuamente de los mismo y ninguno asuma su responsabilidad, y que no tengan la decencia y dignidad como para solucionarlo, y que, y que... Podría ser muy extenso y no lo pretendo, total no lo van a
entender, no es posible, no le tienen medido el pulso a la calle, ni a la sociedad, ni a la realidad, al atasco de camino del trabajo, al menú del bar de la esquina, ni a ahorrar para hacer una escapada de fin de semana, para guardar turno en el médico, ni para esperar una prueba de diagnóstico, ni saben a qué huele el miedo... total, les da exactamente igual, esta es su vida y jamás la van a abandonar... tan comprometida, tan cómoda, ni usted
señor político ni ninguno de sus asesores especialistas.
No me extiendo más, ni yo, ni mi vecino, ni cualquier lector de estas humildes líneas, no son más que palabras, quizá una imagen diga mucho más:
Ojo, hay que atender la calidad de los arreglos, un embudo mal resuelto puede no acabar aguantando la presión y reventar.
Skazofrenia. "
La Jaula" (
2013)
(...)
"La ley del embudo
lo estrecho pa otros
lo ancho pa uno".
Refrán Popular (o populista)