No sé con qué distingo político vamos a almorzar hoy con motivo del pesaroso aniversario del 11M, del que ya han pasado sie7e primaveras.
Los 192 fallecidos y casi dos mil heridos en los atentados del 11 de marzo de 2004 en Madrid serán recordados hoy viernes con múltiples ofrendas florales y actos de homenaje. Sin embargo, tengo entendido que las asociaciones de víctimas y los representantes políticos, eso sí, catalogados por colores, estarán divididos.
¿Y esa idiotez? ¿Tan difícil es hasta en esto entenderse para representar a un colectivo unánime? Pensemos solo por un minuto en todas esas víctimas anónimas y ajenas a cualquier artimaña política o interés electoral, quizá un minuto sea demasiado, 15 ó 20 segundos,... tic, tac, tic, tac, ...ya. ¿Se lo merecen?
Tampoco estoy ahora convencido de si conviene recordar o no fechas como la de hoy, no llego a distinguir con claridad si aportan algo, aparte de la foto (de la cual dejo al margen a familiares de víctimas, por supuesto); en estos casos desconfío en general de cualquier aportación que no sea positiva (sino, no suma, son matemáticas puras). Lo que sí dejan cada vez más patente ciertos comportamientos en un día como el de hoy es, que el género humano está plagado de absolutos gilipollas incapaces de tragarse su píldora de orgullo con el simple gesto solidario de esbozar una sonrisa sincera de consideración, atención y cortesía hacia quienes verdaderamente lo merecen: los que no están.
Si hay un más allá, cielos o infiernos, la ultratumba o el juicio de Osiris -dada la pluralidad cultural y étnica de las víctimas- ahí donde estén, todos ellos JUNTOS y sin excepción, gritarán alto, sin dudar, sin acuerdos ni consensos, un solo mensaje con voz muy clarita:
"¡...PERO QUÉ IMBÉCILES QUE SOIS!". ...A ver si llega.
Mi respeto a todas las personas, directa o indirectamente, víctimas del atroz atentado y para todo ser con alma capaz de distinguir entre lo
