Su
voz se muestra sosegada aunque firme, como una golosina, en apariencia suave y dulce exige
disciplina, despierta
dolor, muy poco a poco, casi sin ser responsable o consciente de lo que provoca, de manera imperceptible y a la vez insensible, precisa su voluntad a través de breves instrucciones que constantes siempre exigen
más, y más, y más, y más...
Sudas, desencadena en ti una respiración entrecortada, fatigada, origina cada vez más tensión, intensificando la
tortura, y sin embargo sigues ahí, aguantas, lo mantienes, te exiges a más sin saber realmente si puedes soportarlo, y atiendes a esa voz que te sume en un suplicio voluntario que fuerza tu capacidad de resistencia.
Tu sufrimiento y esa voz, palabras susurradas que martillean todos tus sentidos y tu razón durante el transcurso de esa horrible sesión. Ella ordena, tú obedeces, no debes más que atenderla sin contaminarte por los otros suspiros, por otros
gemidos cómplices del mismo tormento. Pero la voz no te permite ceder, no se aflige a pesar de su aparente dulzura y su gesto amable, que es simulado, su exigencia se crece con la tensión, hasta el
desgarro, el éxtasis, más allá de los
límites, mucho más lejos de lo posible, casi en la frontera de tu umbral de sufrimiento hasta que por fin cede, se pausa y se calma, ahí es cuando agradeces que aquello acabe; al tiempo, la misma voz que antes ordenaba ahora agradece tu entrega y colaboración, con mayor dulzura que al inicio. Parece sincera. Es ahora cuando todo te resulta más gratificante... cuando por fin calla.
Dolorido juras no regresar, pero sin embargo volverás a estar ahí, más severo aún, a buscar algo más duro todavía, más intenso, más, sin saber qué eres capaz de tolerar,
dispuesto a llegar más lejos de lo humanamente posible o lo previsible.
Sí, así es una clase pilates y mucho más con máquinas de por medio, algo que no debe alejarse mucho a un potro de tortura o una sesión sadomasoquista. Camastros, colchonetas, cuerdas y cables, son pocas las diferencias excepto la indumentaria, donde cuero y látex se sustituyen por prendas de algodón en sus distintas versiones
Quechua. La luz también es tenue aunque no siniestra, la gran diferencia es la música, más relajada y pausada en la disciplina gimnástica; con más ritmo y color sería algo como esto...
Riahnna. "
S&M" (
Loud, 2010).
(...)
Na na na na
¡Vamos!
...
Te sientes tan bien
siendo malo
Sin salida,
estoy dando la vuelta
El dolor es mi placer
porque no se puede comparar a nada.
(Estribillo):
El amor es grandioso
el amor es bueno
sin límites
fuera de lo común
la dolencia del sentimiento
que me hace querer más
Porque quizá sea mala
pero soy perfectamente buena en ésto
El sexo está en el aire
no me preocupa
Me encanta su holor
Palos y piedras
pueden romper mis huesos
pero los látigos y las cadenas
¡Me excitan!.
Na na na na
¡Vamos!
¡Me gusta, me gusta!...
S... S... S
y
M... M... M
S... S... S
y
M... M... M
Oh, adoro la sensacion
que me haces experimentar
Oh, me encanta,
esto es exactamente lo que
he estado anhelando
¡Dame fuerte!.
Encuéntrame en mi tocador
Con el body muesto
¡Me gusta, me gusta!
Porque quizá sea mala
pero soy perfectamente buena en ésto
El sexo está en el aire
no me preocupa
Me encanta su olor
Palos y piedras
pueden romper mis huesos
pero los látigos y las cadenas
¡Me excitan!.
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"...Hay que andar con cuidado y no creer sin duda en quimeras, pero cuando una cosa es atestiguada por todo el mundo y pertenece como ésta a un género tan singular, hay que bajar la cabeza, cerrar los ojos y decir: así como no entiendo cómo los orbes flotan en el espacio, así también pueden existir cosas sobre la tierra que no acierte a comprender."
Final del cuento "Aventura incomprensible, pero atestiguada por toda una provincia"
Donatien Alphonse François de Sade, el Marqués de Sade (1740–1814), Escritor francés.
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| Photo: Ellen Von Unverth |