Soy un tipo
común, me tengo por gente corriente y moliente.
Disfruto de que este caprichoso mundo no le presente a las personas inconvenientes, sobre todo a aquellas por las que siento afecto o considero amigas; me reconforta y comparto su alegría al escuchar lo bien que la vida les trata y no sentir sus lamentos. Me contentan sus venturas y busco consuelo a sus adversidades, pero prefiero compartir risas que no mitigar desgracias, mejor festejar éxitos que no lamentar fracasos ajenos -no lo contrario- y me resulta mucho más grato observar su felicidad que no las desdichas. Cuando me hablan procuro escuchar, atiendo y no aprovecho para anteponer mis experiencias, me aburre soberanamente que prevalezca lo desgraciados que son cuando se me ocurre compartir una confidencia.
No soy tolerante con las injusticias y pienso que no hay acto más villano que el que se aprovecha del débil, sobre todo siendo consciente de su situación superior o preferente, pudiendo incluso llegar a violentarme, lo reconozco, provocando a mi yo más primitivo e irracional. No comprendo el perdón hacia los que han provocado un daño significativo a los tuyos, y aunque supongo que debiera hacerlo, no me sale. Detesto la mediocridad o la incompetencia cuando se ejercen voluntariamente y no soporto la mala educación, que nada tiene que ver con nivel cultural... me molesta sobremanera no recibir respuesta a un cortés saludo de “buenos días, tardes o noches”, la falta de respeto, actuar con desdén o el simple desprecio hacia los demás como actitud, es ruin y no lo acepto, quizá sea yo el terco al fin de al cabo. Sé y estoy convencido de estar repleto de
limitaciones que acabaré por no resolver, como cualquier idiota que se considera superior al resto, pero ni me lamento ni me obsesiono por ello.
Adoro a mi familia y aprendo a diario de y con ella, sobre todo de esa prolongación nuestra que orgullosamente llamo hijos y a los que le debo por seguro ser mejor persona, igual que a mi pareja, amiga, amante y esposa; lamento que las "reglas del juego" no me permitan poder estar y dedicarles más tiempo, pero este es el tablero en el que las fichas se mueven y lo acepto, ¡qué remedio!, pero ni me indigno, me manifiesto ni acampo. Estoy convencido de que la vida es mucho, mucho, mucho más
fácil de lo que creemos, y me esfuerzo por saborear cada día y cada minuto que ya se ha escapado sin martirizarme por lo que hice u olvidé.
Me emociona la música, un cuadro, el silencio, la arena de la playa, una caricia o cualquier sentimiento que se muestre sincero, y defiendo la honestidad aunque abanderarla pueda caer como una losa. Creo en el
individuo, por eso confío en un apretón de manos o un compromiso, y cada vez menos en el
grupo que se confunde con acaloradas ideas que no le son propias. Respeto reglas y normas incluso cuando las advierto desacertadas, aunque procuro provocar su cambio, pero no comulgo con convencionalismos ni injusticias, y pido idéntica consideración, personal, social y cultural hacia las mías, de la misma forma que yo lo hago por las ajenas. Respeto las religiones, la libertad de culto o no creer en ellas, y espero consideración a tal decisión. Desconfío de quienes no miran a los ojos o no les gustan los animales, y me preocupa lo que piensen de mí como ser humano más que profesionalmente o cualquier otra cosa, pues no creo sinceros a los que dicen no interesarles, o quizá es que no lo merezcan.
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| Cinta Cassette NORMAL |
En definitiva, que a mis
44 años que
hoy hago, simplemente
soy así.
A veces he oído que
no soy fácil, pero a mí todo esto me parece
normal, lo creo de lo más
común, a mi ritmo y con mis enredos, como esas viejas cintas de música que ya no se usan.
Pulp. "
Common People" (
Different Class, 1995)
(...)
Ella vino de Grecia, estaba sedienta de conocimientos.
Estudio escultura en el Saint Martin’s College.
Allí es donde... le eché el ojo.
Me contó que su papá estaba forrado.
Yo le dije, "Bueno, en ese caso, tomaré un ron con Coca-Cola".
Ella contestó: "Perfecto", y en menos de 30 segundos me dijo:
"Quiero vivir como la gente corriente
quiero hacer lo que la gente corriente haga
quiero acostarme con gente corriente
quiero acostarme con gente corriente como tú".
¿Y qué podía hacer yo?
"Veré lo que puedo hacer", dije.
Le llevé a un supermercado
no sé porqué, pero tenía que empezar en algún sitio.
Y empecé... allí.
Le dije, "Finge que no tienes pasta".
Y ella simplemente sonrió y dijo "eres muy divertido".
Y yo dije "ah, ¿Si?",
pues yo no veo a nadie mas riéndose por aquí.
¿Estás segura de que quieres vivir como la gente corriente?
¿De que quieres ver lo que la gente corriente vea,
de que quieres acostarte con gente corriente,
de que quieres acostarte con gente corriente como yo?.
Pero ...no me entendió,
Simplemente sonrió y me cogió la mano.
Alquila un piso encima de una tienda
Córtate el pelo y encuentra un trabajo
Fúmate unos pitillos y juega un poco al billar
Finge que nunca has ido a la escuela,
pero no creo que lo hagas bien
porque cuando estés en la cama por la noche
viendo las cucarachas subir por la pared
y llames a papá, él te sacará de esto.
Nunca vivirás como la gente corriente
Nunca harás lo que haga la gente corriente
Nunca fracasarás como fracasa la gente corriente
Nunca veras tu vida... desvanecerse.
Y entonces bailarás, beberás y follarás
porque no hay nada más que hacer.
Canta con la gente corriente
canta y te meterás entre ellos
ríe con la gente corriente
ríe aunque se estén riendo de ti
y de las cosas estúpidas que haces
porque piensas que ser pobre es cool.
Quiero vivir con gente corriente como tú...
...........
"Cagüen la leche, ...esto es pá´berse matao".
Sergio DS, también conocido como
The "Superehore".